Del descanso y otros demonios
- Loyda Morales
- 3 days ago
- 4 min read
Updated: 23 hours ago

“… Y al séptimo día, Dios descansó y vio que todo lo que había creado era bueno.”
¿A caso necesitaba, Dios, descansar, luego de crear el universo? Si Dios no duerme, ni se cansa, entonces la pregunta obligada es: ¿Por qué descansó, al séptimo día? Esta pregunta, cobra aun mayor pertinencia, cuando nos enfrentamos a un mundo, que nos lleva a un ritmo, cada vez más acelerado. Cuando el pasaje de Génesis nos habla de descanso, el origen en hebreo es shavat , que significa cesar o detenerse. Esta palabra a su vez, es la raíz de la palabra shabbat , que significa acción de detenerse, detenerse para contemplar una tarea, o un tipo de reposo de realización, finalización, satisfacción y contemplación. Contemplación, cuanto amo esa palabra ; más adelante volveré a hacer referencia a ella. Pero regresando a la pregunta inicial, podemos anticipar , como respuesta , que Dios como ser creativo , ama y sigue amando contemplar lo que sus palabras y manos crearon. En otras palabras, no todo reposo o descanso esta ligado estrictamente al cansancio , sino a la necesidad de detenernos para ser contemplativos y sobre todo reflexivos.
Ahora, bien; en el caso de nosotros los mortales , no podemos negar que es inevitable , que la , mayoría del tiempo, estemos corriendo de acá para allá; pues queramos o no , en muchas ocasiones, hay que andar la milla extra , para no dejar atrás nuestros compromisos y responsabilidades. El asunto , es que a diferencia de Dios, que no se cansa, nosotros sí nos cansamos. Se cansa nuestro cuerpo, pero sobre todo se cansa nuestra mente. Entonces la preocupación mayor llega cuando aun sabiendo esta verdad, no nos detenemos a descansar.
Mucho se habla, en la actualidad de la terrible epidemia de falta de una buena salud mental. Obviamente, existen demasiados factores que pueden contribuir a un deterioro de nuestra salud mental. Sin número de estudios y estadísticas hablan sobre factores neurológicos, psicológicos, desórdenes hormonales, traumas, diagnósticos hereditarios , desbalances químicos , escenarios de mucho estresor , mala alimentación, entre tantos otros. Pero hay otro factor sumamente influyente. Este es la falta de descanso. Lo curioso es que este factor es tan serio , como tan fácil de corregir; pues todo está en tomar la decisión de hacer un detente , no sólo para recobrar fuerzas , más aún para recobrar la capacidad de ser contemplativos. Suena sencillo, ¿verdad? Entonces ¿por qué nos cuesta tanto ,tomar descansos? Creo que la respuesta es más escandalosa que la propia pregunta . Es que lamentablemente, muchos de nosotros hemos demonizado el descanso. ¿Qué cómooooo? Sí ; y no sólo es un aspecto cultural, peor aun , se ha vuelto un asunto de un concepto errado y distorsionado de la espiritualidad. Tanto es así , que sentimos una terrible culpa al descansar , tomar pausas e incluso decir que no. Nos cuesta establecer límites , no sólo con los demás , sino también, con nosotros mismos. El problema es que cuando no establecemos limites saludables , tampoco tendremos balance en nuestra manera de vivir.
“…Porque no siempre se trata de falta de ayuno y oración ; a veces es sólo falta de descanso y balance”
Es justo, ahí, donde comenzamos a idolatrar el activismo continuo y el trabajo, como si de ello dependiera nuestra reputación y hasta nuestra identidad. Peor aún, se comienzan a afectar nuestras relaciones , con familia , amigos, compañeros , pero sobre todo la relación con Dios y en consecuencia con nosotros mismos. Esto , en muchas ocasiones , provocará un desgaste en nuestra mente , que puede tener repercusiones en nuestro cuerpo. Muchas veces , en nuestra cultura hispana y peor aún en la eclesiástica, hemos construido un altar a la sobreocupación, al punto de considerar como heroísmo la falta de descanso. Sin embargo, esto por el contrario, lo que produce en nosotros es un autosabotaje , que el enemigo de las almas, utiliza en nuestra contra como un arma poderosa , a veces hasta letal. Lo mas triste es cuando aquellos mismos que tanto nos han exigido más allá de lo que incluso, Dios realmente espera de nosotros , son muchas veces los primeros que nos juzgan cuando ya no podemos “dar el grado” o cuando nuestra mente se fragmenta o colapsa. Entonces , ya no parecemos ante los demás, tan espirituales, o tan consagrados o dispuestos. Nuestra fe comienza a ser juzgada. Esa nueva versión de nosotros , obviamente ya no es tan agradable , ni simpática y mucho menos respetable. Y aunque definitivamente , la mayor y principal respuesta a nuestro problema siempre está en Jesús, la realidad es que no siempre es falta de ayuno y oración (que mucha falta nos hace); a veces sólo es falta de balance y descanso. Dios no necesitaba descansar ; pero quiso darnos un gran ejemplo, no sólo de que el descanso , es una respuesta a nuestro cansancio, además es necesario , para poder disfrutar de lo creado, pero sobre todo, disfrutar de nuestra relación con El Creador. El mejor ejemplo, nos lo dio, Jesús. Nadie absolutamente , nadie amó, ni amará más como Él nos ha amado, sin embargo, ante la necesidad , de las multitudes , no siempre su respuesta fue simpática. Aún Jesús, que se desgastó en servicio por amor a la humanidad, fue celoso con su tiempo con El Padre y consigo mismo. Su identidad nunca estuvo fundamentada en lo que los demás esperaban de el , sino en hacer la voluntad del Padre. Por eso , aunque parezca escandaloso, hubo en ocasiones que les pidió a los discípulos que despidieran a la multitud . No fue menos amor, no fue insensibilidad ; no fue menos espiritualidad, mucho menos estaba endemoniado o influenciado por demonios ; se trató de balance y de enseñarnos que el descanso es, también una disciplina espiritual , que hemos ignorado por tanto tiempo. No es un culto al ocio , ni mucho menos a la pereza , eso es tema para otro día , de los que si pueden convertir nuestra mente en cueva para pequeños demonios o no tan pequeños. Pero es otro tema, con mucha tela para cortar.



Comments